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¿Quieres superar tu intolerancia a la frustración?

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No me gusta la palabra tolerancia, pero no encuentro otra mejor. El amor empuja a tener, hacia la fe de los demás, el mismo respeto que se tiene por la propia. Mahatma Gandhi

La frustración es parte de la vida, no podemos evitarla, ni huir de ella, pero sí podemos aprender a manejarla y superarla. De bebés, cada vez que pedimos algo, los adultos de nuestro alrededor se esfuerzan por darnos aquello que pedimos, y es lógico ya que nuestras demandas suelen corresponder a necesidades primarias como comer o dormir. Conforme vamos creciendo, empezamos a vivir experiencias que nos generan frustración, ya que dejamos de querer solamente cosas básicas, para pasar a desear cosas que no son totalmente necesarias para nuestra supervivencia.

Hay cuatro indicativos que resultan útiles para clasificar a una persona con baja tolerancia a la frustración:

  • La persona con BTF no puede diferenciar sus deseos de sus necesidades.
  • Sus reacciones ante un deseo no satisfecho se manifiestan con una explosión de sentimientos que oscilan entre la insistencia desmedida y la cólera, llegando incluso a agredir verbalmente a la persona “encargada” de cubrir sus necesidades no satisfechas.
  • Tienen problemas para aceptar que la vida no tiene por qué ser fácil y cómoda, como ellos se afanan en creer que ha de ser. De hecho, se aferran en el “deber ser” y no aceptan que “es”.
  • Tienen un miedo atroz al fracaso y bajos niveles de paciencia.

Cómo lo podemos hacer?

  1. Es bueno que nos demos cuenta que el mundo no gira entorno a lo que deseamos, y que no siempre vamos a conseguir todo lo que queremos. Además, es beneficioso pensar en que las recompensas a largo plazo suelen ser mayores que a corto plazo, es decir, que a veces nos conformamos con poco por querer tenerlo de forma inmediata, antes de esperar un tiempo y conseguir recompensas mayores. Es innegable que el malestar y el sufrimiento son desagradables, pero no insoportables, ya que podemos aprender de ellos y fortalecernos, logrando un mayor nivel de bienestar. Todo depende de la actitud y forma de pensar con la que queramos abordarlos.
  2. Es beneficioso no dejarse llevar por las emociones (frustración, tristeza, cólera, enfado, rabia…). Esto nos permitirá reflexionar y analizar la situación, de modo que podamos buscar alternativas para conseguir nuestros objetivos, lo que nos ayudará a tener mayor capacidad de recuperación emocional y nos dará una mayor estabilidad.
  3. Tengamos en cuenta diferentes técnicas, que ayudan a aumentar la tolerancia a la frustración y la capacidad de afrontamiento. Podríamos tener en cuenta las siguientes:
  • Frase llave: consiste en una autoverbalización significativa para que la persona abandone los pensamientos que le llevarían a conductas inadaptadas y sustituirlos por otros que le lleven a afrontar la situación, buscar alternativas de solución etc. De esta manera la persona no focaliza la atención en el malestar si no en la solución del problema.
  • Enfriamiento emocional: se busca reducir el impacto emocional y darse el tiempo necesario para tomar decisiones.
  • Técnica del vecino: la persona debe pensar en qué consejos le daría a un vecino o amigo, distanciándose del problema y por tanto de los sentimientos.
  • Darse tiempo: evitar el análisis o reflexión hasta que se haya producido un enfriamiento emocional. Es lo que conocemos como “pensar en frío” o “consultarlo con la almohada”. Ayuda practicar actividades agradables o placentera.
  • Técnica del ramillete o de las 5 alternativas (solución de problemas): consiste en buscar 5 alternativas para conseguir la meta, y valorar sus ventajas e inconvenientes. Es necesario tener en cuenta que la solución ideal no existe, por lo que buscaremos la que tenga más ventajas, o la que nos suponga inconvenientes más soportables.
  • Técnica del grano (competencia social): el objetivo es expresar el malestar sin que esto afecte a las conductas. Hay dos tareas que se trabajan con esta técnica: expresar una crítica y recibirla.
  • Técnica del teléfono (aprendizaje de los errores): esta estrategia nos puede resultar muy útil si tenemos en cuenta los 4 pasos clave: analizar la situación, identificar la conducta inadaptada, concretar qué cosas se han hecho bien y por último, pensar en una conducta alternativa, que incluya los aspectos positivos de la conducta inadaptada anterior. De esta manera se va consiguiendo, mediante aproximaciones sucesivas, una alternativa “óptima”, ya que se van “puliendo/limando” los errores cometidos.
  • Técnica del zig-zag (cultivar la paciencia y la constancia). Las personas que carecen de tolerancia a la frustración, presentan un pensamiento dicotómico. En contraposición, con esta técnica, se busca que la persona entienda que hay altibajos.
  • “Ahora, ya”: serían frases que se diría una persona impaciente o que se exige mucho. Esto produce que al no conseguir inmediatamente lo que quieren (metas no realistas), abandonen la tarea.
  • La “escalera”: se desglosa la tarea final en submetas o partes, para que la persona vaya viendo como poco a poco va consiguiendo objetivos.

Espero que todas estas herramientas te sean útiles para aumentar tu tolerancia a la frustración. En todo caso no te olvides que tienes a tu disposición un competente servicio de psicología.

 

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